lunes, junio 19, 2006

---Una fábula sobre la condición de escritor, que sirve para aplicarla al tobogán del blog:

"Estoy en una cabina telefónica, después del fin del mundo. Puedo hacer tantas llamadas como quiera, no hay límite. No se sabe si otras personas han sobrevivido, o si mis llamadas sólo son el monólogo de un tarado. A veces la llamada se corta enseguida, como si hubieran colgado de golpe; a veces se prolonga, como si me escucharan con una curiosidad culpable. No hay día ni noche, es una situación que no va a tener fin".

--No es mío... ya me gustaría: pertenece al prólogo de "La posibilidad de una isla", de Michel Houellebecq.

1 Comments:

Blogger Luis said...

Tambien es una pasada la cita del mismo que dice: No hay que temerle a la felicidad: pues no existe.
Por cierto, hace poco pillé obre H.P.Lovecraft y es una maravilla, de la ed. Siruela.
Enhorabuena por el blog ;)

12:05 a. m.  

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