jueves, noviembre 02, 2006

Hay que comprender a Dios cuando, queriendo ser Infinitamente Justo, no puede, ni quiere ni debe ser Perfecto. Por éso le da belleza a los tontos, inteligencia a los feos o pañuelo a quien no tiene mocos Lo contrario sería, por obvio, demasiado aburrido.
En medio de ese perfecto caos estamos los mediocres, imaginados para rellenar el espacio entre extremos.
Entre los mediocres hay subcapas igualmente imperfectas --los suicidas, los cuatreros, los sectarios, los yuppies, los abogados, los novelistas, los auxiliares administrativos, funcionarios, amas de casa, clero, militares con o sin graduación..., en fin-- que nunca decidirán conflicto alguno.
Y más allá del último Positivo y más acá del primer Negativo, otra caterva de seres a quienes llamaremos mito. embauco, gloria, utopía... tal vez Perfección.
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