Tomo notas contínuamente. De todo lo que veo, escucho, leo y hasta de lo que como, funo y olfateo. La vida, en sumo...
Resultado: tengo los bolsillos, los libros, los dedos... llenos de notas y nás notas sobre las que debo volver ("mañana, lo prometo:mañana...) y a las que nunca vuelvo, porque -sin solución de continuidad- a las anteriores notas siguen otras nuevas que, como aquellas, quedan relegadas a mi Baul de Futuroi.
¿Estaré "colgao"? No me fío: a estas alturas cualquier enamoramiento puede resultar mortal.
Menos mal que, de vez en cuando, me da la vena artística y, entre el fuego y la papiroflexia, consigo liberarme un poco de traumas y de enganches.
Aunque ésto de las notas puede llegar a ser muy socorrido: hay gente que tiene la facilidad de acumular tantas y tan dispares que un buen día se deciden a juntarlas y entonces advierten que han conseguido escribir un libro. Luego se han buscado un bobo-mecenas -a veces en la rama "institucional"- y ¡lo han publicado! De chiste, ya te digo.
Pero, bueno, así está el patio...
Decía que tomo muchas notas.
Eso era antes: hubo un intermedio que tuvo mucho que ver con la Red. Ya sabes... Y ahí sí que me cogí un curioso vicio.
Durante un tiempo me creí un dios omnisciente. Bastaba que tuviera una duda para que recurriera a un par de buscadores y, en media mañana, me convertía en un experto en cualquier materia. Adelantos de la técnica...
"Hoy día preguntar es de idiotas..." llegué a pensar. Porque todo está ahí, al alcance del ratón. Ya no necesitamos a nadie para saber cuanto nos apetezca de cualquier cosa, por muy difícil de conseguir que nos parezca.
Me costó mil y un esfuerzos salir de la rueda.
Ahora estoy espectante, a la espera de la próxima aventura especulativa, baby...
(La culpa la tiene Tom Waits y su último trabajo, "ORPHAMS",
publicado en estos días de noviembre)
@ Robles.-
Resultado: tengo los bolsillos, los libros, los dedos... llenos de notas y nás notas sobre las que debo volver ("mañana, lo prometo:mañana...) y a las que nunca vuelvo, porque -sin solución de continuidad- a las anteriores notas siguen otras nuevas que, como aquellas, quedan relegadas a mi Baul de Futuroi.
¿Estaré "colgao"? No me fío: a estas alturas cualquier enamoramiento puede resultar mortal.
Menos mal que, de vez en cuando, me da la vena artística y, entre el fuego y la papiroflexia, consigo liberarme un poco de traumas y de enganches.
Aunque ésto de las notas puede llegar a ser muy socorrido: hay gente que tiene la facilidad de acumular tantas y tan dispares que un buen día se deciden a juntarlas y entonces advierten que han conseguido escribir un libro. Luego se han buscado un bobo-mecenas -a veces en la rama "institucional"- y ¡lo han publicado! De chiste, ya te digo.
Pero, bueno, así está el patio...
Decía que tomo muchas notas.
Eso era antes: hubo un intermedio que tuvo mucho que ver con la Red. Ya sabes... Y ahí sí que me cogí un curioso vicio.
Durante un tiempo me creí un dios omnisciente. Bastaba que tuviera una duda para que recurriera a un par de buscadores y, en media mañana, me convertía en un experto en cualquier materia. Adelantos de la técnica...
"Hoy día preguntar es de idiotas..." llegué a pensar. Porque todo está ahí, al alcance del ratón. Ya no necesitamos a nadie para saber cuanto nos apetezca de cualquier cosa, por muy difícil de conseguir que nos parezca.
Me costó mil y un esfuerzos salir de la rueda.
Ahora estoy espectante, a la espera de la próxima aventura especulativa, baby...
(La culpa la tiene Tom Waits y su último trabajo, "ORPHAMS",
publicado en estos días de noviembre)
@ Robles.-


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