lunes, mayo 07, 2007

De un tiempo a esta parte el paisanaje de mi pueblo anda un tanto convulso por el caso, de todos conocido, de la prevista obra en el entorno del Castillo de Luna.
Para animarles a dialogar y a limar asperezas, les envío los siguientes versos que, con fecuencia, recuerdo desde la distancia:
--EL ANCIANO DE VERONA--

Felíz quien vivió en los campos paternos
y se hizo anciano en la casa donde fué niño.
Quien apoya el bastón donde anduvo a gatas
y en la misma casa vió tres generaciones.

No lo arrastró la Fortuna en su tempestad
a beber en otras fuentes, huésped de su extravío.
Ni siendo mercader temió al mar ni soldado
la trompeta
ni sufrió las reyertas del foro.

Sin conocer el mundo ni el pueblo más cercano
disfruta del más amplio horizonte.
Su edad se cuenta por las cosechas, no por
los cónsules
y sabe de los frutos en otoño y de las flores en mayo.

En su finca nace y muere el sol cada jornada,
ese sol que le señala las horas en su rumbo.
Es para él su Verona como la India más remota
y el río Bénaco lo mismo que el Mar Rojo.

Viajen otros a Iberia y arriben a Celama.
Suyo será el viaje, pero él tendrá más vida.

(Claudio Claudiano.-)

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

oye que esto es canela rama, cuánta razón tienes.seguro que servirá de análisis, aunque, tal y como está la "hunsia" mucho me temo que cada mochuelo se irá a su olivo, osea, que cada menda lo interpretará desde un prisma diferente. cuenta con una página en el próximo número y haber si así te animas. JAROBLES

12:49 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Eres la caña maestro Robles....

11:09 p. m.  

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